Te vi el otro día, cruzando por Carranza. Estuve a punto de saludarte, pero venías acompañada. No tuve ganas de caretear, de sonreír como un pelotudo y preguntar qué tal la vida, el laburo, si seguías teniendo el hurón, ¿Mario se llamaba? Además te conozco, me ibas a presentar como uno de los más capos en lo que hago. Y creo que nunca entendiste bien que es eso que hago
Era sábado a la noche, y aunque hacía algunas horas habían debatido si salir o no, la noche los había atrapado en una cortina de humo densa que a esa altura los obligaba a quedarse encerrados en esas cuatro paredes.
Aunque se hayan conquistado muchos derechos, la violencia hacía las personas LGBTTIQ no se extingue.
Vos sos esa pesa, no solo eso, vos sos todo. Sos el agua que se va llenando y la pesa que la corta, me dijo. Vos no te bancás ser feliz.