Durante todo el primer mes que pasé en el campo, repitieron sin cansancio todas y de forma maratónica las películas de Studio Ghibli. Había algún motivo que no recuerdo bien… quizás un aniversario o alguna fecha japonesa a considerar, y por eso todos los fines de semana desde las 7 de la mañana los dibujos japoneses aparecían una, otra y otra vez en mi vida.
Me acuerdo de esa última noche en Barcelona volviendo de ver a Messi meter tres goles, estábamos algo tristes por tener que dejar ese minúsculo departamento en Consell de Cent y Bailen. Mientras caminábamos las últimas horas por la ciudad y buscábamos un “paki” para comprar una birra, te hablé de lo injusto que es el tiempo y los recuerdos.